Cada vez son más los hogares que se plantean tener agua filtrada directamente en el grifo de la cocina, sin depender de botellas ni de jarras con filtro que hay que rellenar constantemente. Detrás de esa comodidad hay una tecnología que lleva décadas usándose a nivel industrial y que ahora cabe, literalmente, debajo de cualquier fregadero: la ósmosis inversa. Y lo mejor es que instalarla no significa poner la cocina patas arriba. A continuación te mostramos las dos opciones de grifería con sistema osmosis de la marca IO disponibles en GME.
¿Qué es exactamente un sistema de ósmosis inversa?
La ósmosis inversa es un método de filtrado que hace pasar el agua a través de varias etapas antes de llegar al grifo. Primero, unos prefiltros de carbón activo retienen el cloro y otras partículas, un paso que además protege el elemento clave del sistema: una membrana semipermeable tan fina que solo deja pasar las moléculas de agua, reteniendo el resto de impurezas y contaminantes disueltos. El resultado es un agua más limpia y de mejor sabor, sin necesidad de hervirla ni de comprarla embotellada.
¿Dónde vive todo ese sistema?
Aquí está una de las claves de por qué no hace falta obra: el equipo de ósmosis se instala debajo del fregadero, en el mismo mueble donde ya está el sifón. Existen formatos compactos, similares a una pequeña torre, y otros más planos pensados para encajar en el zócalo inferior del mueble, así que en la mayoría de las cocinas no supone un problema de espacio. Todo el proceso de filtrado ocurre ahí dentro, oculto, y lo único que llega hasta la encimera es el agua ya tratada.
¿Y el grifo? Dos formas de resolverlo
Para que esa agua filtrada llegue hasta donde se usa, hay dos caminos posibles.
El primero es instalar un grifo exclusivo para el agua de ósmosis, independiente del grifo principal, que solo da agua filtrada.
El segundo es optar por un grifo de cocina con tercera vía integrada: un único elemento que da agua fría, caliente y filtrada, seleccionando cada una con el mando correspondiente. Esta opción tiene la ventaja de no necesitar un orificio adicional en la encimera cuando se sustituye el grifo principal por uno de este tipo, y de mantener la estética de la cocina con una sola pieza visible en lugar de dos.
Por qué se instala sin obras
En ambos casos, la instalación es trabajo de fontanería, no de albañilería. El técnico conecta el equipo de ósmosis a la toma de agua fría que ya existe bajo el fregadero, instala el grifo correspondiente (aprovechando un orificio existente o perforando uno nuevo de pequeño diámetro en la encimera o el propio fregadero, nunca una obra estructural) y conecta los tubos entre el equipo, el grifo y, si el modelo lo requiere, el pequeño depósito de agua filtrada. No hay que picar paredes, mover tuberías de la instalación general ni tocar azulejos: todo se resuelve en el mismo mueble bajo fregadero donde ya está el resto de la instalación de la cocina.
Osmosis Extraíble IO


Osmosis Acero IO

La gama de IO preparada para ósmosis
En IO de GME contamos con grifería de cocina pensada específicamente para integrarse con un equipo de ósmosis, con un cartucho distribuidor que permite combinar en el mismo grifo el agua de uso general y el agua filtrada. Está disponible tanto en formato extraíble, con la serie Osmosis Extraíble en acero y en acero/negro, como en versión fija, con el modelo Osmosis Acero. Ambas opciones incluyen aireador Neoperl y cartucho cerámico con apertura en frío, igual que el resto de nuestra grifería de cocina, por lo que no hay que renunciar a nada de funcionalidad por sumar la vía de agua filtrada.
Tener agua filtrada en la cocina ya no es un proyecto de reforma, sino una decisión de fontanería que se resuelve en unas horas. Y una vez que se prueba, cuesta imaginar volver a depender de las botellas.
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